A Cidade Maravilhosa

A Cidade Maravilhosa

No sé si Río de Janeiro es la ciudad más bonita del mundo, pero posiblemente sí que está situada en el lugar más espectacular. La orografía de la ciudad ha ido configurando el carácter carioca durante siglos, hasta llegar a nuestros días en un aparente caos en el que se mueven confiados sus más de seis millones de habitantes, en un destino con muchos puntos de interés más allá de la inevitable postal del Cristo del Corcovado.

Recomendamos detenerse al menos cuatro días (3 noches) para poder hacerse una idea de todo lo que la ciudad ofrece, y visitar los lugares más icónicos, playas, centro histórico, así como disfrutar un poco de su agitada vida nocturna. 

Por dónde empezar

No es fácil orientarse aquí. La mejor manera de entender la ciudad quizá sea verla como un eje que se desplaza de norte a sur, en el cual se acumulan la mayoría de los atractivos turísticos de la ciudad. Comenzando en la zona Centro, Lapa y Santa Teresa se bajaría a través de la playa de Flamengo y el barrio de Urca hasta llegar a la zona más conocida, la de Copacabana e Ipanema. 

Lo mejor es planificar las visitas por zonas. La buena noticia es que con la línea 1 del metro están cubiertos la mayor parte de puntos de interés. La mala, que a la espera de que los Juegos Olímpicos le regalen nuevas líneas de metro, siguen funcionando solo dos y fuera de ellas las distancias son enormes. Eso, y la seguridad, hacen recomendable tomar taxi.

 

ZONA SUR: Copacabana e Ipanema

La zona Sur es la más turística y reconocida, y por ello también la más segura y cara. Estos son principales lugares de interés:

  • No necesita presentación Copacabana, la playa por excelencia de la ciudad, que ha alcanzado un estatus mítico para el viajero. Más larga que Ipanema, son casi 4 kilómetros de paseo marítimo a lo largo de los cuales se suceden vendedores ambulantes, barracas populares y bares ofreciendo prácticamente cualquier cosa imaginable, de caipirinhas a bikinis. A pesar de contar con el Copacabana Palace y el futuro Museo de Imagen y Sonida (en construcción), los mejores tiempos han pasado ya en favor de otras zonas más al sur, pero su fiesta de finde año sigue siendo imbatible.
  • Ha sido Ipanema la playa urbana que ha tomado el relevo como la más pija y chic. Se extiende hacia el impresionante morro de Dois Irmãos a lo largo de dos kilómetros, y está separada por un canal de la playa de Leblon, aún más exclusiva pero no tan llena de vida. Se puede pasar una tarde entera sentado en uno de los chiringuitos simplemente observando la fauna que se mueve por su paseo marítimo, especialmente los domingos en que se corta al tráfico uno de los sentidos de la avenida Vieira Souto. Más info sobre Ipanema.
  • Entre las dos anteriores se sitúa la playa de Arpoador, que ofrece uno de los mejores atardeceres, en el que ver caer el sol sobre Ipanema.
  • La Lagoa Rodrigo de Freitas: Apenas separada por unas manzanas de la costa, esta laguna de más de dos km2s acoge multitud de actividades deportivas, y está muy cerca del Jardin Botánico y el Parque Lage, dos lugares espectaculares al pie del Corcovado, de visita obligada para amantes de la naturaleza.

Ipanema es una playa llena de vida.


Si solo se dispone de una jornada por la zona sur, podría comenzarse el día en Copacabana, paseando por la avenida Atlántica hasta llegar al Fuerte. Allí, tras pagar R$6 por el acceso, se disfruta de una vista estupenda sobre toda la playa, aún mejor si se aprovecha para tomar un brunch en la sucursal que la cafetería Colombo tiene allí. Siempre está hasta arriba, así que no queda otra que apuntarse a la lista de espera y...tener paciencia. Vale la pena, eso sí. Después, podemos dirigimos a Ipanema y Leblon, pasear por la costa y dirigirnos al turístico pero inevitable bar "La Garota de Ipanema", al menos, para confirmar que el tiempo también pasa por los iconos. Luego, dos opciones para disfrutar del anochecer: ver cómo el sol se esconde tras el morro de Dois Irmãos desde Arpoador, o acercarse hasta la Lagoa y despedir el día tomando una caipirinha en el Palaphita Kitsch. Y si es domingo, no te olvides del mercadillo hippie de la plaza General Osorio.

URCA

Al norte de Copacabana, en la península de Urca, se sitúan un barrio residencial tranquilo, varios edificios militares y, sobre todo, el espectacular morro del Pão de Açúcar, al que se sube en teleférico (en dos partes) desde la Praça General Tiburcio, la cual también tiene una pequeña playa, la Vermelha, y el acceso a Trilha del morro de Urca para quienes gusten del trekking. El anochecer desde la cumbre, frente al Corcovado y viendo cñomo se ilumina la playa de Botafogo es uno de los grandes momentos que ofrece Río.

Vista del Pão de Açúcar desde Praia Vermelha.

EL CENTRO Y LAPA

Minusvalorado por el turismo después de décadas de abandono, el Centro de Río va recuperando el esplendor de una ciudad que fue primero capital de un imperio y después de un pais, con calles con encanto y repletas de edificios neoclásicos.

  • En el entorno de la avenida Río Branco, con sus enormes edificios de oficinas de hace décadas, se suceden los palacios, museos, iglesias y conventos. Por citar solo algunos, el Palacio de Tiradentes, la Biblioteca Nacional o la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, y por encima de ellos, el precioso Teatro Municipal y el Real Gabinete Portugués de Lectura, construída siguiendo el estilo neo-manuelino del siglo XIX, y que es una de las bibliotecas más bonitas del mundo. 
  • Junto al antiguo acueducto de Lapa no sólo se encuentra la parte más viva de la noche carioca. Sobre los arcos, del siglo XVIII, vuelve a correr el famoso bondinho (uno de los iconos de la ciudad), y muy cerca está la moderna Catedral de San Sebastián, que contrariamente a lo que mucha gente piensa no es de Niemeyer. La fiesta, al caer la noche, se concentra en el entorno de las calles Mem de Sá y Lavradio, con algunos de los mejores garitos para escuchar samba, como el Carioca da Gema,o el archifamoso Río Scenarium. Este último, alojado en un caserón del s. XIX, y decorado de forma exquisita, ha sido seleccionado en la lista de los mejores 10 bares del mundo de The Guardian.

Los icónicos arcos de Lapa sobre los que corre el bondinho.


Un día por el Centro puede comenzar con un desayuno en la maravillosa Confeitaria Colombo, desde la cual pasear hasta el Real Gabinete de Lectura Portuguesa y el Teatro Municipal. De ahí, seguir Río Branco hasta llegar a la zona de la Praça XV (donde hay un mercadillo las mañanas de los sábados) y el Palacio de Tiradentes. Para hacer una parada, hay multitud de botecos con terraza en la rua do Ouvidor (junto a la praça XV), o continuando hasta la Iglesia de la Candelaria, junto a la cual se encuentra el animado beco das sardinhas (solo entre semana). Por la tarde, se puede visitar la Catedral y terminar en Lapa hasta que el cuerpo aguante. El primer sábado de cada mes, hay un interesante feria de antigüedades ("Río antigo") en la calle Lavradio.

SANTA TERESA

Santa Teresa es uno de nuestros barrios favoritos. Situado junto a Lapa, pero sobre un empinado morro que complica el acceso por sus calles empedradas y caóticas, destaca por sus edificaciones históricas, ya que fue donde se alojó la aristocracia del siglo XVIII. Ahora, con un ambiente bohemio, se ha convertido en polo turístico gracias a los numerosos alojamientos que se han abierto, y a que en ella se encuentran dos puntos de interés: la famosa escadaria Selaron, con sus escalones azulejados y coloridos, y el Parque das Ruinas, desde el cual se tiene una de las mejores vistas de la ciudad y el Pão de Açúcar.

Lo mejor, subir en bondinho hasta el Largo do Curvelo, muy cerca del Parque das Ruinas. Muy cerca está la zona del Largo dos Guimarães, con mucho ambiente: varias tiendas de artesanía, restaurantes y bares tan conocidos como el Bar do Mineiro. Después, se puede caminar hasta las escaleras Selaron, y descender sus 215 escalones que nos llevarán de nuevo hasta los arcos de Lapa. Apunta también un restaurante recomendable: el Aprazível está en la parte del superior del morro y las vistas y su decoración exuberante lo convierten en uno de los mejores de la ciudad.

Las vistas desde el Parque das Ruinas de Santa Teresa.

SAÚDE Y PEDRA DO SAL

Gracias a las Olimpiadas, toda la zona portuaria está recuperando el protagonismo que tuvo hace décadas. La revitalización especialmente visible en la Praça Mauá, con la rehabilitación del antiguo edificio Dom João VI que hoy acoge el MAR (Museo de Arte de Río) y la construcción del Museo del Mañana, obra del desconocido arquitecto Santiago Calatrava. Muy cerca, Pedra do Sal, donde nació la samba, es uno de los must de la ciudad, con sus ruedas de samba de los lunes. Las calles se llenan de gente y puesto de comida y bebida, en un ambiente estupendo solo cancelado en caso de lluvia fuerte. En las calles aledañas, por el día, se pueden encontrar decenas de ateliês y tiendas de artesanía.

Si por desgracia tu estancia no coincide con un lunes, al menos que lo haga con un viernes para disfrutar de otro tipo de samba en el cercano Trapiche Gamboa, asistiendo a uno de sus shows de música afrobrasileña en vivo.

Una noche de lunes cualquiera en Pedra do Sal


OTROS LUGARES DE INTERÉS

Para los que quieran salir de lo más turístico, ahí van unas cuantas opciones:  

  • El turismo de favela existe, aunque no lo recomendamos. Por ejemplo, es posible pasar por encima de varias favelas desde el Teleférico do Alemão, abierto para facilitar el tránsito de sus habitantes y que poco a poco va recibiendo visitas. Otra opción es subir al monte Dois Irmãos con alguna de las excursiones que se organizan en los hoteles.
  • Cruzando la bahía por el puente más largo de Sudamérica (13 kms), llegaremos al futurista MAC de Niteroi, una de las últimas obras de Óscar Niemeyer.
  • Dos recomendaciones para los amantes de las compras: La primera, más popular, es el mercado nordestino de São Cristovão, donde se pueden apreciar los matices culturales de otras regiones y comprar productos de alimentación y textiles. En Tijuca encontramos el otro extremo, el del lujo, en el centro comercial BarraWorld, que presume de ser el primer shopping temático del modo, con sus enormes réplicas de la Torre Eiffel o la de Pisa.
  • Maracaná y el Sambódromo son dos de las construcciones más conocidas de la ciudad, pero con menor interés turístico. El estadio puede observarse desde algunos miradores y no merece la pena acercarse, ya que está en una zona alejada, y requiere de un tiempo que preferimos dedicar a otras partes. Respecto al Sambódromo, es más céntrico, pero está normalmente cerrado, y puede verse desde la carretera al ir o volver del aeropuerto. Si de verdad quieres entrar, la recomendación es que te acerques...en Carnaval.
  • Una alternativa para ver la ciudad desde otro ángulo es contratar un vuelo en helicóptero. No es barato, pero sí inolvidable.
  • Fuera de la ciudad, el estado de Río de Janeiro tiene algunas zonas de costa auténticamente paradisíacas. Si tenéis tiempo para hacer una excursión, echad un vistazo a la info de ParatyIlha Grande y Buzios.
  • Para terminar, no nos habíamos olvidado del símbolo de la ciudad. El monte Corcovado, a pesar de las expectativas, nunca decepciona. Para subir se puede tomar un taxi o furgoneta, pero la mejor opción es el tren de cremallera, que evita los atascos de acceso y asciende por una empinada ladera sobre la ciudad. Un par de consejos: compra las entradas con anticipación y comprueba la previsión del tiempo antes de subir, para evitar esos días en que la bruma limita la visibilidad. Más info aquí.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Cómo llegar: Río tiene dos aeropuertos, pero recomendamos llegar a Santos Dumont por ser el más céntrico y espectacular (el aterrizaje se realiza al borde de la bahía). La conexión por bus con las principales ciudades se realiza en la Terminal de Novo Rio, en la zona norte. El metro cubre la mayoría de puntos turísticos (Centro, Copacabana y llega hasta el inicio de Ipanema). 

Dónde alojarse: La mayor parte de la oferta hotelera está en la zona sur, en torno a las playas de Copacabana e Ipanema. Santa Teresa tiene algunos de los mejores alojamientos de la ciudad, con varios hoteles de lujo y pousadas con encanto, pero los taxistas no lo ponen fácil y en muchos casos se niegan a subir al barrio alegando que desconocen las calles o problemas de inseguridad, algo que no es cierto. En realidad, es cuestión de dinero, la carrera desde Lapa no pasa de los 15 reales.

La seguridad: Aunque ha mejorado en los últimos años, no hay que olvidar las precauciones básicas, como en casi cualquier lugar de Sudamérica. El Centro está degradado y no es recomendable por la noche (salvo Lapa), y la zona sur es la más segura, pero aún así de cuando en cuando se producen los famosos "arrastrones" de chicos de las favelas. Sentido común, cautela y, por las noches, taxi.

Las Olimpiadas: La ciudad trabaja a marchas forzadas para terminar las infraestructuras antes de las Olimpiadas del próximo verano, por lo que los cortes de tráfico y obras son habituales, así que es fácil encontrarse con retenciones y problemas. Paciencia.





¡Adiós Octubre! ¡Hola Noviembre!

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Museo Catavento, planazo com niños (¡y no tan niños!) en São Paulo

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