Fervor religioso entre cuestas

Fervor religioso entre cuestas

Ouro Preto tiene la Semana Santa más conocida de Brasil.

Durante la noche previa al domingo de Pascua las calles de la ciudad se engalanan. Los ouropretenses preparan los tapetes de serrín y flores sobre los que pasará la procesión, que discurre entre las iglesias de São Francisco de Assis hasta la de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos, donde se cierra la semjana con una multitudinaria misa al aire libre.

El domingo hay que madrugar. A a las 7 comienza la misa en São Francisco de Assis, y tras ella, la procesión que comparten cofradías y vecinos por las empinadas cuestas de piedra.

Todo se detiene, incluso el tiempo. La multitud asiste en silencio al desfile de personajes ataviados con ropas que representan pasajes bíblicos.

Después de casi tres horas, la procesión se acerca a su final y enfila la explanada de la Iglesia de Nossa Senhora, donde tendrá lugar la misa de cierre al aire libre.

Todos llegan a la plaza llevan: procesionarios, feligreses, clero y autoridades bajo palio, en una imagen que parece sacada de otra época.

Solo vez finalizada esta misa, los servicios de limpieza comenzarán con su trabajo, recogiendo los restos del tapete floral. La normalidad vuelve a la ciudad, tiendas y cafés abren, y el tráfico vuelve circular por las calles.

El reportaje fotográfico completo, aquí:



El paisaje patagónico

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Ouro Preto, el pasado colonial de Brasil

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