Alicante, mucho más que sol y playa (1/2)

Alicante, mucho más que sol y playa (1/2)

 

Alicante tiene tres cosas, que en España son muy famosas… “Así empieza el himno del Hércules F.C. de Alicante. Pero creo que anda un poco desubicado, si preguntamos fuera de Alicante qué conocen de ella, además de la explanada y las playas no podrán decirte mucho más.  Algo erróneo, es una ciudad que se está rehaciendo, llena de vida y de cultura alternativa. Si estas pensando en una escapada a la “terreta” te ayudamos con esta guía, y para que veas que ofrece mucho más, no nos cabía en un solo post y lo vamos a hacer en dos entregas.

Evidentemente, quien va a Alicante busca sol, buen tiempo y playa, pero además de la famosa playa de El Postiguet, la ciudad te ofrece otros tesoros como las calas de El Cabo de Las Huertas, playa de roca y agua cristalina, o la cercana playa de San Juan, que pese a su nombre sigue siendo Alicante, no tan masificada y con casi 3 kilómetros de arena para tu disfrute.

Algo de lo que todo alicantino se siente orgulloso son de sus Hogueras de San Juan, se celebran del 19 al 24 de junio todos los años y, literalmente, se paraliza la ciudad por las fiestas. En nuestra opinión, mejoran a las famosas fiestas de Fallas por el buen tiempo y la facilidad de recorrer las barracas y monumentos a pie.

Si lo que te gusta son los parques, tienes El Palmeral (no, no es el de Elche), más salvaje  y para los que quieran practicar deporte el del Monte Tossal y el parque de Lo Morant. En ellos suele haber actividades y talleres para niños.

De turismo por Alicante…

Sin lugar a dudas, la parte más bonita de la ciudad es su casco histórico, el barrio de Santa Cruz. No te limites a la parte baja, cálzate un buen calzado y sube las escaleras donde podrás descubrir preciosos rincones, su antigua ermita, casas blancas y de colores mezcladas decoradas con  floridas macetas, plazitas donde sólo se oye el correr de agua,  miradores con vistas espectaculares del centro y, si el bolsillo te lo permite, tomar un tentempié en el restaurante La Ereta ó, si tu presupuesto es más ajustado, disfrutar de auténtica comida marroquí en La Taberna de Charlie (apenas hay hueco para 3 mesas de comensales, así que no llegues muy tarde!). La visita tiene que acabar sí o sí en el Castillo de Santa Bárbara, siempre tiene exposiciones interesantes y asombran sus vistas y lo bien conservado que está.

Si tienes oportunidad, pasa una Semana Santa en el Barrio de Santa Cruz. Aunque no seas practicante, ver como deslizan las pasos entre sus empinadas y estrechas callejuelas con espontáneos cantando saetas merecen ser vistos.

Utiliza el ascensor y desciende hasta el paseo del Postiguet, pasa por el El Paseíto Ramiro, donde seguramente encontrarás estudiantes descansando, continúa hasta la Plaza del Mar y prosigue hasta el kiosko Peret para poder disfrutar con calma, mientras te tomas un helado artesanal, de la preciosa Casa Carbonell, en los últimos años fue restaurado y ha conseguido recuperar el esplendor de antaño. Enfrente de él está la también renovada Cámara de Comercio. Nos encontramos en La Explanada de Alicante internacionalmente conocida por su juego de azulejos a moda de “ondas”. Si recorres todo el paseo, recuerda fijarte en las terrazas, el Casino o los puestos de venta ambulante donde poder encontrar algún regalo original. Al final del paseo está la parque de  Canalejas, testigo años atrás de botellones multitudinarios, hoy en día recoge flora autóctona de la zona además de ficus centenarios,  es un sitio fresco perfecto para recuperar el aliento.

El Puerto de Alicante ha perdido el aura de encanto que tuvo, pero sigue siendo un lugar muy agradable donde poder tomar algo en cualquiera de sus locales.

Subiendo por la Avenida del Doctor Gadea encontrarás a tu derecha la conocida “Plaza de la palomas”, que realmente se llama Plaza de Calvo Sotelo, donde siempre encontrarás a niños corriendo tras ellas y la plaza de Muntanyeta, con la iglesia Nuestra Señora de Gracia elegida por la alta sociedad para ser testigo de sus bodas y la Delegación del Gobierno civil. Volviendo a la Gadea y cambiando su nombre por Federico Soto, Llegaremos a la plaza que alberga la Fuente de Los Luceros, cruce entre la gran Avenida Alfonso El Sabio y la Calle de La Estación (no perderse aquí el edificio de la Diputación), y el lugar elegido por “herculanos” y, hoy en día casi cualquier afición, para celebrar sus victorias. Subiendo está el Castillo de San Fernando, actualmente instituto público.

En la plaza del Doctor Balmis podrás visitar los viernes y sábados un antiguo refugio antiaéreo que data de 1938.

Al volver a la ciudad, tendrás que pasear sin prisas por la que en su día se conoció como la “zona”, ver la Plaza de Gabriel Miró con su antigua oficina de correos, la plaza del Doctor Balmis, recientemente restaurada destruyendo todo el encanto que tenía, caminar por la calle de San Fernando con sus polémicas “setas”, llegar a la plaza del Portal de Elche, llena de terrazas y con la caseta de información turística, y cruzar a la peatonal calle mayor para ver el Ayuntamiento de la ciudad y la preciosa Plaza de la Santísima Faz que se encuentra a sus espaldas. Terminar la ruta en la Concatedral de San Nicolás y en su plaza hacerte hueco entre los turistas para tomarte algo en sus terrazas.

Hasta aquí os contamos la parte más turística de Alicante, en el próximo post os contaremos la parte viva de la ciudad, la gastronomía, la noche levantina y, sobretodo, qué es y como vivir “el tardeo” alicantino.



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