Miyajima, la joya de Hiroshima

Miyajima, la joya de Hiroshima

En tu ruta por Japón es casi visita obligatoria parar en Hiroshima, no por su belleza ya que es una ciudad que fue arrasada y la actual no tiene encanto, sino por su simbolismo e impacto en la historia mundial. En la parada que se haga en Hiroshima hay que acercase a la bella isla de Miyajima, elegida Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Miyajima significa Isla-Santuario, y es que durante siglos la isla fue considerada sagrada, estuvo prohibido alterar la naturaleza (de ahí su belleza salvaje), la estancia a ancianos para que no murieran allí e incluso que las mujeres la pisaran por si la “deshonraban” teniendo el periodo en su estancia allí.

En la isla se encuentra el santuario de Itsukushima, construido sobre el agua y conocido en todo el mundo por estar presidido por unas de las postales típicas de Japón, su Tori en el mar al que sólo puedes acercarte cuando baja la marea. La magnífica conservación y el emplazamiento de su puerta de entrada a la isla, ya merecería la pena su visita. Pero la isla tiene mucho más.

El santuario de Itsukushima data del año 593, y pese a haber tenido diferentes incidentes, conserva gran semejanza con el diseño original.

A más de 530 metros de altura se encuentra el monte Misen, al cual se puede acceder mediante un teleférico. Desde el teleférico tienes una vista total de la isla y de su salvaje naturaleza. Una vez arriba hay miradores y un camino hacia el pico donde se encuentra un pequeño templo llamado Daisho-in donde residen monjes.

Si decidís subir al pico de la montaña id bien cargados de agua, la humedad puede hacer que el camino sea muy duro.

En la isla residen diferentes tipos de animales salvajes, como aves o monos, pero la auténtica atracción son los ciervos. Pese haberse a criado libres están muy acostumbrados a los turistas y se dejan acariciar y acercarte a ellos sin asustarse. Hoy en día siguen considerarse seres sagrados y por ello están muy bien cuidados.

El centro de la isla tiene una zona de tiendas con muchos comercios con productos artesanales. Aunque lo que realmente llama la atención son sus dos productos típicos: una galleta que tiene forma de hoja de arce que puede estar rellena de multitud de cosas (no dejéis de probar la de judía roja) y las mil y una formas que tienen de preparar las ostras, porque en el país en que comen casi todo crudo, ¡las ostras las cocinan de múltiples formas! ¡Incluso rebozadas!

¿Cómo llegar?

Para legar a la isla de Miyajima tienes que ir a Hiroshima. Desde allí tomar un tren hasta la parada de Miyajimaguchi, el trayecto dura una media hora. Y después tomar  un ferry para recorrer los 2 kilómetros que separan a la isla, este trayecto está cubierto por Japan Rail Pass.

Puede que sea por los siglos que estuvo prohibido su visita, por el encanto de poder acariciar ciervos salvajes o porque te reciba un Tori espectacular en medio del mar, la razón no está clara, pero la isla Miyajima tiene un aura de encanto y magia que no deja indiferente a aquel que lo visita. Desde aquí os lo recomendamos encarecidamente.




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