Elecciones en Brasil: 10 puntos para entenderlas mejor

Elecciones en Brasil: 10 puntos para entenderlas mejor

1. El país. Con una economía estancada y descontento social generalizado, Brasil necesita retomar la senda del crecimiento para no agrandar las enormes diferencias sociales y perder los avances alcanzados los últimos años. Incluso los mercados de capitales apuestan por el cambio: hoy mismo, el Bovespa sube con fuerza gracias al inesperado resultado positivo de Aécio.

2. Los candidatos. Frente a Dilma, heredera del legado de Lula, nos encontramos Aécio, nieto del presidente elegido en 1985 para guiar la vuelta del país a la democracia, pero que falleció antes de tomar posesión. Como curiosidad, ambos nacieron en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, del cual Aécio ha sido Gobernador. Por el camino ha quedado Marina, que después de más de 20 años en el PT, ahora pertenecía al PSB. En Brasil, a los candidatos se los conoce por su nombre y existe cierta familiaridad al hablar de ellos.

3. Los principales partidos: El Partido de los Trabajadores, lleva ya doce años en el poder y da síntomas de agotamiento por los casos de corrupción y el frenazo económico. En la segunda vuelta le acompaña la socialdemocracia del PSDT, que ha dejado fuera a los socialistas del PSB, de quienes espera un apoyo masivo. Sin embargo, el PT es el único que cuenta con una auténtica maquinaria de partido a nivel nacional, lo que favorece la reelección.

4. El sistema electoral. Ayer se celebró la primera vuelta en la elección de Presidente, y la segunda tendrá lugar en tres semanas, el domingo 26. Ayer también se votó para elegir gobernadores, senadores, diputados federales y estaduales, cientos de opciones entre las cuales elegir. El voto es obligatorio para mayores de edad y no existe la jornada de reflexión. Desde el año 2000 el voto es electrónico: Cada elector debe introducir para cada cargo el número asignado al candidato de su elección, y todo ello convierte el sistemaen algo especialmente complicado para personas mayores y de baja formación, y que favorece un gran número de votos nulos. La propaganda electoral se vuelca precisamente en dejar claro los números a marcar en la máquina para cada candidato, más incluso que el partido al que pertenece.

5. La campaña. El programa "Bolsa de familia", mediante el cual se transfiere dinero a las rentas más bajas para evitar la exclusión social, ha centrado el debate: el PT lo ha utilizado como arma arrozadija contra el PSB de Marina, tratando de sembrar la duda sobre su continuidad de la misma manera que en otros países se hace con las pensiones o la prestación por desempleo. También han estado en primerísimo plano los derechos de los homosexuales.

6. El peso de la religión. Pese a ser un país laico, la religión está siempre presente en Brasil, y alcanza de lleno a la política. Son decenas los candidatos locales con vínculos con la iglesia, especialmente evangélica, y terminan por modular el discurso de los principales partidos.

7. La segmentación de los electores. Existen grandes diferencias en el voto en función de edad, clase social, o situacaión geográfica. Por ejemplo, el PT barre en el norte del país, y también entre las clases más bajas, pero en las grandes ciudades su apoyo es muy reducido y es la última opción entre los tres grandes partidos.

8. La sombra de la corrupción. En pleno escándalo por los sobornos de Petrobras, este proceso electoral ha sido el primero en desarrollarse bajo la Ley de ficha limpia, que impide presentarse a corruptos condenados.

9. Una democracia joven y aún ilusionada. La política se vive en las calles, se habla abiertamente de ella y se siente (aún) cierta pasión por el escenario electoral. Es curioso ver cómo incluso los famosos se mojan y manifiestan sus preferencias. Es también envidiable, al menos para un español, comprobar que más allá de la propaganda, los medios hacen un seguimiento de las propuestas y fomentan el debate. Por no hablar de que se han celebrado ¡cinco! debates entre los candidatos principales.

10. Imagen exterior. Para un extranjero, es curioso comprobar cómo la imagen exterior de la situación política de Brasil es muy diferente de la realidad interna del país, y ños logros del PT en los últimos 12 años eclipsan los problemas, transmitiendo un balance muy positivo. Sin embargo, son los problemas, decepciones y escándalos los que centran el debate interno, y Dilma dista mucho de ser la estadista que creemos ver desde fuera.





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