La hora azul

La hora azul

Puesta de sol en Tallin, Estonia

El sol que nace y muere es un regalo para todos, pero especialmente para el fotógrafo. Ese "período del crepúsculo cada mañana y por la noche donde no hay ni luz del día ni la más completa oscuridad" (gracias, RAE), es para nosotros el momento mágico del día, un momento para gozar de colores y texturas, de asistir a un espectáculo que se renueva y nos maravilla cada día.

En esa "hora azul" todo se percibe más bello porque en realidad lo es, se siente más profundamente y hasta se melancoliza. Las conversaciones se detienen para observar los montes bañados de neblina o el sol bajando para quedar al alcance de la mano; vivir al ritmo pausado del día que nace o muere.

Una vez más, asistimos a lo único, normalmente en silencio. O casi: solamente es perturbado por el obturador de nuestra cámara. Pocos madrugones son más agradecidos que el que se sufre para disfrutar de la hora azul, esa luz y ese momento. Click.



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