Inhotim, una historia de megalomanía

Inhotim, una historia de megalomanía

El museo de Inhotim es uno de los lugares más increíbles en los que hayamos estado. Fruto de la locura de un mecenas, se trata de un museo de arte contemporáneo, el más grande del mundo al aire libre, en medio de un entorno tan espectacular, con jardines, lagos y una vegetación que por momentos hace dudar sobre si se trata de un museo o de un colorido parque tropical. En realidad es ambos, y mucho más que eso.

La historia

El museo es tan exuberante como su creador, Bernardo Paz, empresario siderúrgico, millonario y filántropo, casado ya 6 veces, y que, en sus propias palabras, pretende construir una "Disney World postcontemporánea cultural". 

Todo comenzó tras conocer al artista brasileiro Tunga, que lo convenció para ir vendiendo su valiosa colección de arte moderno y centrarse en el arte contemporáneo, en sus palabras "el único arte que toca a las personas". Y, como un Fitzcarraldo del siglo XXI, se propuso construir un museo para albergar las obras adquiridas.

Este visionario que dice perseguir la belleza vive en un edificio dentro del propio museo, desde el cual supervisa el funcionamiento diario de su criatura, en continuo crecimiento: actualmente cuenta con 22 pabellones que albergan 500 obras, y prevé llegar a los 100 pabellones en sus 110 hectáreas. Y todo ello, alimentado con sus propios recursos y los de donaciones de gobiernos y empresas.

El objetivo es convertirlo en un destino turístico por sí mismo, previendo que sean necesarios hasta 10 días para poder visitarlo en su totalidad (hoy en día recomendamos 2). Tiene un hotel (de lujo) a punto de inaugurarse, y en los próximos años se completará con la construcción de un aeropuerto propio y un anfiteatro para 15.000 personas


Qué ver

  • El museo alberga exposiciones permanentes y temporaes de fotografía, escultura, y pintura. Entre las permanentes, destacan las del fotógrafo Miguel Río Branco, Carroll Duham, Cildo Meireles o el propio Tunga. Así, hasta 100 artistas de más de 30 países. Algunos pabellones también acogen "experiencias sensoriales" como el conocido Cosmococa.
  • El Jardin Botánico alberga 4.200 especies de plantas, de las que 1.400 son tipos de palmera. Entre todas ellas, destaca la famosa flor cadáver -"Amorphophallus titanum", de la que dicen que tiene el peor olor del mundo. Solo florece cada varios años, así que hay que tener suerte para "disfrutar" de su aroma.
  • Los contenedores han sido específicamente creados para alojar las obras, y son muestras de una arquitectura espectacular y perfectamente integrada con el entorno natural.
  • Entre nuestros favoritos estarían sin duda el Pabellón Sónico, donde se escuchan los sonidos de la tierra mediante micrófonos enterrados a casi doscientos metros de profundidad, y el edificio construido para la ex mujer de Bernardo Paz, la artista Adriana Varejão. También imperdibles las impactantes fotografías de Miguel Río Branco.

Algunos consejos

  • Ubicación: Situado en plena mata atlántica, en el interior del estado de Minas Gerais, alejado y mal comunicado con la capital, Belo Horizonte, el pequeño pueblo de Brumadinho, se ha puesto en el mapa mundial del arte gracias al Inhotim, que está transformando la zona desde que abrió sus puertas en el 2006, creando más de mil puestos de trabajo directos y miles indirectos.
  • Se debe dedicar al menos una jornada completa a la visita. Eso permitirá recorrer la mayor parte del museo y entrar a los principales pabellones. Si se quiere disfrutar de forma más completa y tranquila, serán necesarios al menos dos días, aunque hay que permanecer atentos a las ampliaciones constantes de este parque temático del arte.
  • Precio: R$ 40 viernes, sábado y domingo, y R$25 el resto. Cierra los lunes. Es recomendable pagar otros R$20 para poder utilizar los carritos eléctricos de transporte dentro del recinto.
  • Comida: Hay restaurantes para todos los bolsillos repartidos por el recorrido, algunos de ellos en ubicaciones preciosas.
  • Alojamiento: La mejor opción es alojarse en el mismo pueblo de Brumadinho, con posadas y hoteles de todos los precios. Si se dispone de (mucho) dinero, el hotel de lujo proyectado dentro del museo será una excelente opción. 

Más información: http://www.inhotim.org.br/



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