Guía para exprimir un puente en Londres

Guía para exprimir un puente en Londres

Londres, Londres… Es la mega ciudad, donde surgen todas las tendencias y, si no son propias de allí, ellos las mejoran. El lugar para los que les guste la música, el diseño, el arte, la arquitectura, el teatro, las compras y, en resumen, la ciudad para todo aquel que le guste disfrutar de la vida.

Es imposible conocer Londres en tan sólo una visita, cada vez que vas allí descubres detalles, barrios y lugares que te hacen amar más esta increíble ciudad. Pero sí es posible quedarse con su esencia: os proponemos un plan para exprimir un puente de 4 días en Londres y así, al menos, irse con la sensación de conocer lo imprescindible. 

Cargar fuerzas, porque… ¡Comenzamos!

Día 1: DE KENSINGTON GARDENS AL TÁMESIS

Si queréis que os de tiempo a todo, habrá que madrugar... Bajaros en la estación de metro de Marble Arch que te llevará al mega parque de Hyde Park, donde los londinenses hacen deporte y disfrutan del aire libre. Id paseando hacia el lago (llamado The Long Water), al oeste están los Kensington Gardens, nombre que te sonará si eres fan de Peter Pan pues es donde vivía la familia de su amada Wendy. Para homenajear al niño que no quería crecer hay una estatua suya en el parque. Después, visita la fuente en memoria de Lady Di, Kensington Palace, los Italian Gardens y el Royal Albert Memorial, lugar elegido para grandes eventos.

Como ya habrás hecho hambre, acércate hasta las famosas galerías de Harrods (abren a las 10 de la mañana) y ve directo a la planta baja donde está la zona de delicatessen con su asombrosa variedad de dulces. Date una vuelta por sus lujosas plantas y acaba en el sótano para ver el homenaje de Al-Fayed a su hijo y a Lady Di.

De ahí desplázate hasta Buckingham Palace, si quieres ver el cambio de guardia revisa en la página web qué días tienen, suele ser en días alternos a las 11.30 en punto, recordad que es puntualidad británica.

Desde ahí puedes ir dando un paseo hasta Westminster por el paseo de Bird Gate, te llevará unos 15 minutos estar ante el gran Big Ben y las casas del parlamento. Si creías que el Big Ben era más alto de lo que en realidad es, tranquilo le pasa a todo el mundo la primera vez. Una vez allí, puedes ver la iglesia de St. Margaret’s y, si es sábado, el Palacio de Westminster.

Si decides ir a Westminster en metro, recuerda salir por la “EXIT 3” se te escapará un “ohhh” al toparte de lleno con el Big Ben.

Seguimos la ruta, cruzad el puente de Westminster y disfrutar por primera vez del Támesis. Os topareis con la increíble noria del London Eye (comprad antes los ingresos en la web), o si preferís ahorraos las libras, subid a la cercana Torre de OXO con su ascensor gratuito para disfrutar de las vistas de toda la ciudad. Siguiendo por esa orilla, os topareis con la industrial Tate Modern. Sus exposiciones temporales siempre recogen a los artistas más vanguardistas y además atesora un secreto: en la cafetería de la 4ª planta hay una terraza con vistas al Puente del Milenio y la Catedral de St. Paul. Antes de iros que no se os olvide pasar por su tienda de la planta baja, merece mucho la pena.

Siguiendo por la orilla, veréis The Globe, el teatro reconstruido donde el mismo Shakespeare estrenaba sus obras de teatro. Siguiendo la ruta veréis el curioso Borough Market, un mercadillo de comida orgánica que merece la pena ser visitado. Por el paseo, estaréis junto al nuevo edificio más alto de la ciudad y de la Unión Europea, el Shard, que cuenta con 87 plantas y un increíble mirador (plantas de las 68 a la 72) con una vista de 360 grados que está haciendo la competencia al propio London Eye.

Como curiosidad, cuando salieron a la venta los únicos 10 apartamentos que tiene el edificio The Shard, uno por planta, el precio de venta fue entre 30 y 50 millones de libras esterlinas.

Volviendo a la orilla del Támesis veremos el Ayuntamiento de Londres, que para sorpresa no es un edificio histórico sino una moderna torre acristalada redonda, y nos toparemos con el mítico London Bridge por el que cruzaremos para llegar a la Torre de Londres (compra de entradas y consulta de horarios en su web). Como ya os habrá entrado hambre, podéis aprovechad y tomar algo en el restaurante Wagamama, económico y buenísimo y con vistas al London Bridge desde sus salón.

Después de un día tan duro, os habéis ganado beber por fin una de las famosas pintas inglesas, caminando hasta St. Katherine’s Docks, zona de muelles donde los londinenses tienen atracados su impresionantes yates y está lleno de vida. El mejor lugar es Dicken’s Innun pub de madera lleno de flores que data del 1700.

Día 2: BRITISH MUSEUM Y PICADILLY

Con las pilas cargadas empezamos en el barrio Bloomsbury, famoso porque en el siglo XX era el lugar de encuentro de intelectuales como Virginia Woolf o EM Forster. Su gran tesoro es el famoso British Museum, de entrada libre y abierto hasta las 17:30. Tras pasar por su impresionante cúpula de cristal no puedes dejar de ver la biblioteca circular, el Partenón que trasladaron roca a roca, la piedra Rosetta, el Libro de los muertos y, en la parte egipcia, el busto de Ramsés II, la momia de Cleopatra o el busto de Alejandro Magno.

Al salir, continuar por Great Russel Street y estaréis en Oxford St, arteria de la ciudad y centro de compras, que aglutina todas las principales cadenas tiendas de ropa del mundo. El punto medio es Oxford Circus, fácil de reconocer por su paso de peatones al estilo del famoso de Shibuya en Tokio. Antes de llegar desvíate al parque del Soho, cómprate algo en las tiendas bio orgánicas de los alrededores y haz un improvisado picnic como un londinense más. De vuelta a Oxford Circus cogeremos la imponente Regents Street para caminar hasta la preciosa galería  Liberty, que conserva su estilo Tudor con su interior totalmente de madera. Al salir, piérdete por la mítica calle peatonal Carnaby Street, que fue la cuna del Swinging London y los estilismos de los 70, y que conserva cierto encanto, aunque hoy en día la pueblen grandes cadenas de ropa. De vuelta a Regents Street hay una parada obligatoria en el número 188, la maxi juguetería Hamleys, vuélvete a convertir en un niño nada más pasar por sus puertas.

Hamleys es la juguetería mas antigua del mundo, abrió en el año 1760, y más de ¡5 millones! de personas pasan al año por sus 7 plantas llenas de juguetes, demostraciones en vivo y zonas temáticas.

Bajando por Regents Street nos encontramos con Picadilly Circus, lugar de quedada de londinenses junto a su estatua de Eros y te quedaras deslumbrado con sus grandes luminosos en movimiento. Tomad dirección hacía Leicester Square, pero parad antes en los futuristas, y puede que mareantes, centros de atracciones de Trocadero London. Ya en la plaza de Leicester Square puedes ver alguna de las huellas de actores famosos y los cines donde se hacen los grandes estrenos de películas.

Salid caminando por algunas de las calles que llevan a Covent Garden, por ejemplo por la peatonal King Street. Convent Garden es una antiguo mercado cuyo mayor interés, además de los puestos que conserva, es la vida que lo rodea: siempre hay música en directo y artistas intentando ganarse alguna moneda. Lo mejor para disfrutar de Covent Garden es comprarse una pinta y sentarse en la acera a simplemente observar el ambiente. De ahí podéis ir a la cercana y moderna Neal Street.

Neal Street esconde un secreto, el callejón de Neals Yard, una colorida plaza con restaurantes latinos y donde suele sonar música en directo. Estética que rompe con todas las calles que le rodean.

Volvemos en dirección a Leicester Square para adentrarnos en el barrio Chino. Una impresionante puerta nos da la bienvenida a China Town, repleta de restaurantes y supermercados donde encontrar todo tipo de comida asiática.

En Leicester Square está el kiosko de TKTS, un lugar idóneo para encontrar chollos de entradas para musicales en el día. La mayoría de los teatros están en el cercano barrio del Soho.

Al salir del musical, tomaros “la última” en el pub irlandés Waxy O’Connor. Es muy curioso: parece una iglesia, construido en madera y lleno de púlpitos y vidrieras, y además en su interior tiene un enorme árbol. Está en la calle Rupert junto a London Trocadero.

Día 3: TRAFALGAR SQ Y GREENWICH

Comenzaremos el día con un poco de cultura, visitando la National Gallery en pleno Trafalgar Square. La colección que atesora es inmensa, además de sus cuadros impresionistas y alguno de los girasoles de Van Gogh, es imperdible ver el Matrimonio Arnolfini. Una vez fuera, en pleno Trafalgar Sq, con la imponente columna de Nelson, es obligado hacerse una foto subido a alguno de los leones con el Big Ben de fondo. Después, bajando por Whitehall se llega hasta Downing Street, está vallado pero podréis asomaros y estar bastante cerca de la casa del Primer Ministro Británico. Continuad bajando hasta toparos de nuevo con Big Ben (ya no lo ves tan pequeño, ¿verdad?) Y bajad al metro para tomar la línea gris – Jubilee hasta London Bridge y allí un tren hasta Greenwich.

Al salir de Greenwich, girad en dirección al Támesis para poder visitar el reconstruido Cutty Sark, merece la pena ver de cerca uno de los barcos más famosos del mundo. Si queréis hacer una parada, estaréis junto al Gipsy Moth, taberna histórica que ha sido testigo de cómo marineros y piratas bebían sus pintas. Y seguramente tengáis suerte y veáis algún mercadillo callejero.

De camino al observatorio, podéis pararos en el Museo Marítimo, si continuais por el parque que lleva a su cima siempre hay mucha vida. En el observatorio es visita totalmente obligada hacerse una foto en meridiano 0 de Greenwich.

La construcción del Real Observatorio Astronómico de Greenwich ue comisionada por Carlos II de Inglaterra en 1675.
Vistas desde el Real Observatorio Astronómico de Greenwich

Un vez abajo, dirigiros hacia el Támesis y reponer fuerzas en Trafalgar Tavern, un precioso pub de madera con gigantescas chimeneas calentando los salones que data del 1837. Si tenéis suerte y os hace bueno, podréis disfrutar de la terraza junto al Támesis.

Día 4: CANDEM / WHITECHAPEL

Para sacar el máximo partido a este recorrido tendrá que ser domingo. Hay dos propuestas de ruta: la zona de Candem Town o la de Brick Lane.

Si elegís Candem Town, disfrutaréis de un mercadillo cargado de modernismo y extravagancia a partes iguales. En Candem puedes encontrarte absolutamente de todo. Caminando por la vía principal, Candem Hight St, a derecha e izquierda hay variadas tiendas con ropa vintage, para tribus urbanas, posters, tatuajes, piercings, vinilos, etc. Una vez llegas al puente de Candem Lock en el río verás alguna de los barcos/casas que está unidos por los canales con Little Venice (esto tendrás que dejarlo para tu próxima visita…), puestos de comida callejera y hasta sentarte en unas pequeñas Vespas para comer. Está zona es más apta para el público en general, la tiendas de ropa son menos arriesgadas. Destacan varios comercios, por ejemplo en una de las plazas centrales hay una tienda única y exclusivamente de dados, la zona de ropa vintage es para mirar con calma y descubrir grandes tesoros, aunque sin duda la más original es Cyber Dog, una futurista tienda con ropa solo imaginada en pelis del futuro y DJ’s hardcore en directo “amenizando” las compras.

Recordad que si tomáis el metro, al final de Candem Hight St en la parada de Chalk Farm es necesario tener ticket de metro para zona 3, justo ahí cambia de zona.

Tras el incendio de Candem en 2008, cuyas llamas arrasaron todo el mercado decidieron reconstruirlo retomando sus orígenes. En el pasado era una zona de caballerizas, por eso hay grandes esculturas de caballos y cuartos que recuerdan a las cuadras.

Si elegís la opción 2, la de Brick Lane, podéis bajaros en la parada de metro de Aldagate East y recorrer Whitechapel, que tuvo como legendario vecino a Jack el Destripador. Id andando hasta Spitafields Market, es cubierto y los puestos son regentados por jóvenes diseñadores que quieren vender sus estilosas creaciones, además hay puestos de comida de todos los países, ¡recomendadísimo! De ahí id hacía la calle Brick Lane, ¡si estás un domingo en Londres hay que ir a Brick Lane! Estarás en pleno barrio de Shoreditch, no tengas prisa y patéate los puestos de la calle, con sus pop store, galerías, músicos callejeros, algún artista haciendo un grafitti, etc. Hasta llegar a Brick Lane Market.

Ir a Brick Lane implica una parada obligatoria  en Brick Lane Beigel Bake. No hay excusas, está  abierto 24 horas los 7 días de la semana para que puedas disfrutar de un delicioso bagel recién hecho.

Continúa tu paseo hasta Columbia Road, allí la calle se inunda de puestos callejeros con flores frescas, semillas y plantas originales. Además, el ambiente cambia totalmente y la gente que lo visita tiene un aire más bien “folk”.

Como ves 4 días dan para mucho y más en una increíble ciudad como es Londres. Estamos seguros que repetirás y cada vez que pase tiempo sin ir comenzaras a tener la temible “londinitis”.





Cartel 011, para paulistanos modernos

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San Juan de Gaztelugatxe, joya del Cantábrico

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