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Tívoli: Divertirse en un parque de atracciones del siglo XIX

Era 1843, y a las afueras de Copenhague comenzaron a funcionar dos atracciones: un carrusel de caballos y una montaña rusa. Hoy, esa zona se ha convertido en el centro de la ciudad, y hay más de 25, además de un enorme abanico de restaurantes, bares, cafés, y hasta un museo, un teatro y un hotel. 

El promotor del parque, Georg Carstensen, obtuvo el permiso del rey Christian VIII tras comentarle en una carta: "Cuando las personas se divierten, no piensan en política."  

Pese a ser el segundo más antiguo del mundo (curiosamente el primero, Dyrehavsbakken,  también es danés), dispone de atracciones modernas, eso sí perfectamente integradas bajo una estética tradicional que mantiene ese aire romántico original. Se ha convertido en uno de los símbolos de Dinamarca y, con 4 millones de visitantes al año, es toda una institución entre los copenhaguenses, que normalmente abarrotan las intalaciones. 

No se trata solo de sus carruseles, montañas rusas y juegos. Los Jardines del Tivoli merecen una visita por si mismos. El tiempo parece haberse detenido entre las construcciones de influencias orientales y moriscas, como el edificio del Nimb o el Glass Hall. Si no fueran suficientes atractivos, se complementan con decenas de actividades alternativas: conciertos, teatro, danza, por lo que es recomendable consultar la programación antes de la visita.

El mejor momento para acceder es a media tarde, llegando con tiempo para disfrutar del anochecer sobre los jardines y de su espectacular iluminación de farolillos y bombillas. Por la noche, hay que acercarse hasta el lago para disfrutar del espectáculo nocturno que combina láser y chorros de agua. En todo momento, mucho donde elegir, ya sean atracciones clásicas como el tiro al blanco o modernas como videojuegos, en casetas de épocas acompañadas por otras donde tomar una cerveza o un helado (impresionantes los de Ismejeriet) .

Si se prefiere algo para comer, cuenta con opciones para todos los gustos y bolsillos: desde cocina japonesa al fast food, teniendo siempre presente que los horarios escandinavos son diferentes y a partir de las 9 de la noche sólo sirven platos fríos (los típicos smørrebrød, pan negro con acompañamientos).

Ser atrevido tiene recompensa: algunas de las atracciones con emociones más fuertes permiten también disfrutar de unas vistas inmejorables de la ciudad. Por ejemplo, desde el Star Flyers o la caída libre Sky Tower.

 

Horario: Abierto en abril a octubre hasta la medionoche. Aperturas especial en Halloween y de noviembre a Navidad con motivo de su conocido mercadillo.

Precio: Entrada simple 15€ (sin atracciones)

Más info en la web del parque: http://www.tivoli.dk/en/

Cómo llegar: Está situado en pleno centro de la ciudad, y a solo unos metros de la estación central de tren.